viernes, 10 de abril de 2020

Las técnicas operantes en la práctica clínica


"Las técnicas operantes en la práctica clínica (PDF)
·         Jose Manuel Garrido en Clínica
Una buena parte de las demandas que encontramos en consulta requieren en alguna parte del proceso de la adquisición, el aumento, la reducción o la eliminación de ciertos hábitos o conductas puntuales. Ante esta circunstancia, las técnicas operantes de modificación de conducta resultan una ayuda imprescindible para cualquier terapeuta.
Es verdad que la fama que precede a este tipo de técnicas no es la más deseable, ya que desde el punto de vista ético se han puesto en cuestión alguno de sus métodos, pero más allá de los escrúpulos que pudieran plantearse, es evidente que utilizadas de un modo adecuado son una herramienta insustituible en nuestro quehacer profesional.
Utilizarlas adecuadamente no es más que hacerlo de acuerdo al código deontológico de nuestra profesión, asumiendo que son técnicas que obvian una parte importante del proceso de cambio (actúan sobre la conducta manifiesta y no tienen en cuenta otros factores como los emocionales o los cognitivos), pero que resultan de una gran eficacia aplicadas a objetivos específicos, y especialmente si se combinan con otras estrategias.
Los fundamentos de este tipo de técnicas se los debemos a Skinner (1953) y básicamente explican la conducta en términos de contingencias, o lo que es lo mismo, las relaciones de probabilidad que se establecen entre la conducta, sus antecedentes y sus consecuencias.
Aunque existen un buen número de técnicas operantes, los principios que las sustentan son sólo tres:
Reforzamiento
Supone la presentación de un estímulo positivo o la retirada de un estímulo negativo, a continuación de una determinada respuesta, con la intención de incrementar su frecuencia o la probabilidad de que se produzca.
Castigo
Al contrario que en el reforzamiento, se produce la presentación de un estímulo negativo o la retirada de un estímulo positivo tras la emisión de una determinada respuesta con la intención de reducir su frecuencia o probabilidad.
Extinción
Consiste en abandonar el refuerzo de una conducta que ha sido previamente reforzada, a consecuencia de lo cual disminuirá su frecuencia o probabilidad.
Estos tres principios, adecuadamente combinados, conforman una batería de intervenciones que abarcan la práctica totalidad de la demanda asistencial que encontramos en consulta, y que podemos clasificar en función del efecto terapéutico deseado: Desarrollar, mantener, generalizar, reducir o eliminar una conducta.




Hacer que una conducta ocurra más a menudo
Un paciente psicótico que se niega a tomar su medicación, un niño encopétrico al que le cuesta utilizar el orinal, un pre-adolecente que no colabora con las tareas domésticas, una joven anoréxica que rechaza los alimentos más nutritivos…
Son muchas las ocasiones que se nos presentarán en consulta para utilizar las técnicas operantes orientadas a mantener o incrementar una determinada conducta, siendo sin duda el reforzamiento el procedimiento de elección para este tipo de casos.
Ya sea mediante reforzamiento positivo (la conducta aumentará ante la presentación consecuente de un estímulo agradable) o negativo (la conducta aumentará ante la eliminación de un estímulo desagradable o aversivo), lo importante a tener en cuenta es que los reforzadores deben definirse siempre por su capacidad para incrementar la conducta con la que son contingentes.
En este sentido debe tenerse en cuenta que un premio no siempre es un reforzador (error bastante frecuente), y que lo será únicamente en la medida en que propicie el aumento de la conducta premiada.
Provocar una conducta novedosa
La incorporación de nuevos hábitos y conductas al repertorio del paciente es un objetivo que suele aparecer más tarde o más temprano en el curso de la terapia.
Para la instauración de nuevas conductas contamos con tres técnicas que comparten el hecho de acercarse de manera progresiva a la conducta objetivo, partiendo de elementos previos que mantienen alguna relación con esa conducta. Estos procedimientos son: moldeamiento, encadenamiento y desvanecimiento.
Aunque los tres procedimientos suponen una aproximación gradual a la conducta meta, mantienen entre ellos diferencias sustanciales.
Así mientras que las respuestas intermedias no tienen por qué formar parte de la conducta final en el caso del moldeamiento, sí que serán parte de la conducta objetivo en el encadenamiento.
En lo que respecta al desvanecimiento, su particularidad es que las aproximaciones se realizan en el estímulo precedente, no en la respuesta esperada.
El uso de estas herramientas en el ámbito clínico está muy justificado: Programas de exposición en fobias simples, programas de activación conductual en pacientes depresivos, adquisición del lenguaje en trastornos del desarrollo, etc…
Eliminar una conducta no deseada
Aunque no son los únicos procedimientos para la eliminación de conductas, la extinción y el castigo son los más conocidos y utilizados.
El castigo consiste básicamente en la presentación de un estímulo aversivo o la retirada de un estímulo positivo de forma contingente a la conducta que se pretende reducir.
Aunque es una técnica que suscita ciertos reparos, su presencia en la vida cotidiana es una realidad indiscutible, formando parte de cualquier tipo de regulación normativa.
En lo que respecta a la extinción, su dinámica se basa en la no presentación de reforzadores contingentes en conductas que antes estaban siendo reforzadas. La ausencia de reforzadores de manera continuada propiciará la reducción y/o desaparición de la respuesta.
Es una técnica que se hace más complicada en la medida en que una conducta es reforzada de manera natural o por muchos reforzadores, ya que resulta más difícil la eliminación de los estímulos que la mantienen.
Ambos procedimientos son muy utilizados para la eliminación de conductas disruptivas en todas las edades, también en el tratamiento de adicciones, en programas de control del dolor, en la reducción de tics, etc…
Organizando las contingencias
La realidad de la práctica clínica suele ser compleja, y en la mayoría de los casos se hace necesario modificar más de una conducta, incluso un buen número de ellas, o hacerlo no sólo con el cliente, sino también con otras personas de su entorno o de su grupo (familia, pareja, clase, equipo)
Cuando nos encontramos con este tipo de demandas necesitamos organizar las contingencias de tal manera que resulte más operativa la intervención, y que nos permita el manejo de conductas más complejas, más numerosas y con más personas.
Los dos sistemas principales para la organización efectiva de múltiples contingencias son dos viejos conocidos: el contrato conductual y la economía de fichas.


Un contrato conductual es un tipo de intervención que utilizaremos tanto para aumentar como para reducir o eliminar conductas.
En general la mayoría de conductas que emitimos a lo largo del día (especialmente las que suponen una interacción social) están reguladas de un modo u otro por contratos, aunque sea sólo de forma implícita.
El contrato puede ser acordado por un profesor y su alumno, por un padre y un hijo, por un terapeuta y su cliente…. En él se especifica la conducta objetivo, las condiciones en que se producirá el comportamiento, y los beneficios o consecuencias negativas que supondrá el cumplimiento o incumplimiento del objetivo.
En cuanto a la economía de fichas tiene como particularidad que el reforzador utilizado para modular la conducta son fichas, o lo que es lo mismo, un reforzador generalizado que puede ser posteriormente intercambiado por los llamados reforzadores de apoyo.
La ventaja de este sistema es que permite que el reforzador sea entregado inmediatamente después de la conducta, al mismo tiempo que, por ser generalizado, no depende de la particular motivación de un sujeto en un momento determinado.
Estas características convierten a la economía de fichas en una técnica especialmente adecuada para trabajar con grupos.

A estas alturas supongo que ya eres consciente de la relevancia que las técnicas operantes adquieren en la práctica profesional del psicólogo, ya sea en el ámbito clínico, educativo, social o laboral.
Conocer estas técnicas en profundidad, independientemente de la orientación teórica que sustenten nuestras intervenciones, es a mi entender una obligación de cualquier profesional de la psicología, justificada en la numerosa evidencia científica y experimental que viene avalando su eficacia desde los años cincuenta.
Puedes ampliar la información y conocimientos sobre las técnicas operantes descargando el documento en PDF que te propongo como complemento necesario al presente artículo: “Técnicas operantes”, firmado por Arturo Bados y Eugeni García-Grau (Universidad de Barcelona), un excepcional documento que repasa de forma seria y rigurosa las principales técnicas operantes y su aplicación al ámbito clínico.


Medinet, abril 2020

jueves, 9 de abril de 2020

Emerge financiamiento para estudiar el impacto psicológico de COVID-19


"Emerge financiamiento para estudiar el impacto psicológico de COVID-19
8 de abril de 2020

Las agencias de financiación emiten convocatorias de propuestas de subvenciones de psicólogos y otros investigadores de ciencias sociales y del comportamiento para estudiar cómo las personas están respondiendo a la crisis económica y de salud pública más alarmante que el mundo ha experimentado en los últimos 75 años.
Cientos de millones de dólares ya se han desplegado a investigadores médicos para conocer el nuevo coronavirus, reforzar los sistemas de salud pública y desarrollar tratamientos y vacunas. Ahora, mientras millones de personas en todo el mundo experimentan el estrés y la soledad del autoaislamiento, la pérdida de trabajo e incluso la muerte de sus seres queridos, los financiadores están anticipando los impactos inmediatos y a largo plazo que la pandemia tendrá en la salud mental. La crisis de COVID-19 también brinda a los investigadores una oportunidad sin precedentes para explorar fenómenos psicológicos y sociales como la cuarentena y el teletrabajo forzado a gran escala.
Las oportunidades de financiamiento incluyen:

·         La National Science Foundation está solicitando propuestas de investigación relacionadas con la pandemia para que se financien hasta $ 200,000 por una duración máxima de un año a través de su programa de subvención de Investigación de Respuesta Rápida . La presentación de la subvención sigue abierta. 

·         El Instituto Nacional de Salud Mental y el Instituto Nacional del Envejecimiento anunciaron suplementos administrativos o revisiones de las subvenciones existentes para investigar, entre otras cosas, cómo los cambios relacionados con COVID-19 en los entornos sociales, económicos, institucionales y de políticas afectan de manera diferencial la salud y el bienestar. de personas a lo largo de la vida y en grupos sociales vulnerables. Las solicitudes se aceptarán de forma continua hasta el 1 de mayo.

·         La Agencia para la Investigación y Calidad de la Atención Médica  (AHRQ) pronto lanzará dos Anuncios de Oportunidades de Financiamiento (FOA) por tiempo limitado. El primero saldrá en abril para los equipos que ya tienen subvenciones AHRQ para agregar información sobre cómo están respondiendo a COVID-19. El segundo saldrá en mayo y solicitará nuevas aplicaciones sobre cómo los sistemas de salud están respondiendo a COVID-19.

·         La American Psychological Foundation financiará dos subvenciones de hasta $ 20,000 cada una para financiar proyectos piloto, adiciones a estudios existentes y / o revisiones de literatura que ayudarán a los psicólogos a trabajar con individuos, familias y grupos que luchan por hacer frente en estos tiempos difíciles. Las solicitudes deben presentarse el 1 de mayo.

El Instituto Nacional de Abuso de Drogas también está financiando la investigación COVID-19 sobre riesgos y resultados para personas con trastornos por consumo de sustancias. La presentación de la subvención está cerrada para estas subvenciones.

"Muchos, muchos estadounidenses probablemente están experimentando un aumento de la ansiedad y sentimientos de aislamiento y tristeza, y es especialmente importante que comprendamos cómo se satisfacen o no las necesidades de los más vulnerables en nuestra sociedad", dice David Meyers, MD, diputado director y jefe médico de AHRQ. "Un objetivo importante de la investigación de servicios de salud es comprender el papel de todos los médicos, incluidos los psicólogos, para ayudar a la nación a responder a la pandemia". 
Entre las preguntas de investigación que Meyers dice que los psicólogos y otros clínicos podrían considerar están: cómo los proveedores se están ajustando a las nuevas condiciones de trabajo, telesalud y políticas de pago; cómo las organizaciones que atienden a poblaciones vulnerables utilizan psicólogos y servicios relacionados con la psicología durante la pandemia; barreras que impiden que los psicólogos y otros médicos brinden atención; y si los registros de salud digitales existentes son útiles durante la crisis.

Para las subvenciones rápidas, NSF está buscando "algo que ver con el procesamiento de la información, ya sea a nivel individual o social", dice Arthur Lupia, PhD, director asistente de NSF y jefe de la Dirección de Ciencias Sociales, del Comportamiento y Económicas. "Además, los subcampos que pueden ayudar a las personas, las familias, las comunidades y la nación en general a hacer frente a las circunstancias actuales".

Otras agencias gubernamentales de todo el mundo también están apoyando la investigación en psicología y ciencias sociales en COVID-19, incluidos los Institutos Canadienses de Investigación en Salud , la Oficina del Científico Jefe de Escocia, el Consejo de Investigación en Salud de Nueva Zelanda y el Ministerio de Salud , la Asociación Europea de Psicología Social y Wellcome Trust en el Reino Unido.

Como reflejo de la rápida evolución de la pandemia, muchos financiadores piden a los beneficiarios que compartan sus datos de manera rápida y abierta y que publiquen los resultados de la investigación rápidamente. Algunos investigadores compartirán sus hallazgos directamente con el público antes de la publicación en forma de libros blancos fáciles de leer que describen las mejores prácticas para hacer frente a la pandemia de COVID-19. Por ejemplo, como parte de su premio de Investigación de Respuesta Rápida, Kristen Shockley, PhD, profesora asociada de psicología en la Universidad de Georgia, y sus coinvestigadores planean publicar una serie de documentos que describan las mejores prácticas de trabajo remoto en los sitios web de Sociedad de Gestión de Recursos Humanos y Sociedad de Psicología Industrial y Organizacional.

"Los psicólogos tienen un papel importante en el aprendizaje de cómo podemos apoyar la salud mental de las personas y mantener su moral en alto durante este tiempo", dice Shockley.



Medinet, abril 2020

miércoles, 8 de abril de 2020

Cómo hacer pruebas psicológicas a través de telesalud


"Cómo hacer pruebas psicológicas a través de telesalud
3 de abril de 2020
La nueva guía APA ofrece seis principios para realizar teleevaluaciones mientras se distancia socialmente.

Si bien puede ser prudente que muchos psicólogos pausen sus servicios de evaluación psicológica durante la crisis COVID-19, algunos psicólogos tienen pruebas urgentes, de alta necesidad o de alto riesgo que deben continuar. Una nueva guía sobre teleevaluación de APA Div. 12 (Society of Clinical Psychology) proporciona algunos consejos sobre cómo practicar en este momento.
Algunos métodos de administración de pruebas estandarizadas necesitarán ser alterados. La modificación de estos procedimientos de administración debe hacerse con cuidado, consideración y deliberación, prestando especial atención a cómo las modificaciones pueden modificar los datos. Estos seis principios ayudarán a los psicólogos a continuar proporcionando teleevaluaciones dentro de las restricciones actuales de distanciamiento físico.
Nota: Este artículo es un breve resumen de la guía completa sobre  teleevaluación durante la crisis COVID-19 de las Juntas de la Sociedad para la Evaluación de la Personalidad y la Sección IX (Evaluación) de la Div. De APA. 12)
No ponga en peligro la seguridad de la prueba.
Si bien algunos procedimientos y materiales de prueba deberán modificarse para permitir el distanciamiento físico, los psicólogos deben asegurarse de que no pongan en peligro la seguridad de la prueba. Por ejemplo, el envío de materiales de estímulo (copias de estímulos de tareas psicomotoras o formularios de registro) puede no ser aprobado por los editores de pruebas.
Haz lo mejor que puedas con lo que tienes disponible
Es importante que el psicólogo conozca los límites de las pruebas telefónicas y considere si este enfoque es apropiado dada la pregunta de referencia, la evidencia, las características / preferencias del cliente y la experiencia del médico. Haga su mejor esfuerzo para mantener los procedimientos de administración lo más cerca posible de los procedimientos tradicionales en persona.
Sea rigurosamente consciente de la calidad de los datos.
Hasta la fecha, hay investigaciones y pruebas limitadas para la equivalencia de las pruebas en un formato remoto en línea en comparación con un formato tradicional, cara a cara. Los psicólogos deben pensar en cada tarea administrada y decidir cuánto afectará la calidad de los datos al formato de administración alternativo.
Pensar críticamente sobre las sustituciones de pruebas y subpruebas
Ciertamente habrá algunas pruebas o subpruebas que no es posible replicar a través de telesalud. Sin embargo, los psicólogos pueden considerar tareas que aprovechan construcciones similares. Recuerde que las escalas más robustas y significativas en las pruebas multifacéticas suelen ser los índices generales de "escala completa", en lugar de sus subescalas. Eso significa que los pequeños problemas de datos pueden no ser tan importantes, significativos o perjudiciales porque solo contribuyen parcialmente a la puntuación general más grande.
Ampliar los intervalos de confianza al hacer conclusiones y decisiones clínicas.
La evaluación psicológica requiere que los psicólogos usen su juicio clínico para interpretar los puntajes de las pruebas, incluido su margen de error, dentro del contexto de factores individuales y contextuales, incluidos problemas de presentación, consideraciones de diversidad y otros factores. La integración de los datos de prueba derivados de procedimientos de administración no estandarizados amplía el margen de error. Es importante que los psicólogos sean deliberados y explícitos sobre los intervalos de confianza más amplios y la posibilidad de errores en el proceso de administración, la interpretación y la redacción de los resultados.
Mantener los mismos estándares éticos de atención que en los servicios tradicionales de evaluación psicológica.
Los principios éticos que subyacen al Código de Ética de la APA se basan en hacer el bien, evitar el daño y ser fieles y justos en nuestro trabajo. Estos principios permanecen intactos durante este período de crisis. Esto incluye garantizar que el proceso de consentimiento informado sea completo, claro y continuo. Es importante ser transparente en los informes sobre las nuevas circunstancias bajo las cuales se realizó la evaluación, así como las consideraciones que intervienen en la forma en que se interpretan los datos, teniendo en cuenta las modificaciones e integradas con otra información.
Descargo de responsabilidad
Se supone que todos los psicólogos se adherirán a las respectivas normas y reglamentos federales y estatales, a las Pautas éticas de la Asociación Americana de Psicología y a las Normas para las pruebas educativas y psicológicas. Esta guía no implica que estos servicios profesionales serán reembolsados. Los psicólogos deben consultar con los pagadores para confirmar las políticas de facturación, codificación y reembolso.


Medinet, abril 2020


¿Cómo reaccionará la gente ante la nueva crisis financiera?


"¿Cómo reaccionará la gente ante la nueva crisis financiera?

Por Stephanie Pappas 6 de abril de 2020

La investigación psicológica sobre desastres financieros pasados ​​puede ofrecer una guía sobre cómo las personas responderán a la repentina calamidad económica causada por la pandemia de coronavirus.

La crisis de COVID-19 ha cerrado negocios y provocado un gran número de despidos casi de la noche a la mañana. A partir del 2 de abril, los estadounidenses presentaron un récord de 6.6 millones de reclamos de desempleo en una semana, según el Departamento de Trabajo (PDF, 743KB) . La Reserva Federal de los Estados Unidos estimó que 47 millones de personas podrían perder sus empleos en el segundo trimestre de 2020, lo que se traduce en una tasa de desempleo del 32.1%. Eso superaría con creces la tasa de desempleo máxima de la Gran Recesión (10% en octubre de 2009, según la Oficina de Estadísticas Laborales) e incluso de la Gran Depresión (24,9% en 1933).
A pesar de las diferencias entre esta crisis económica y las recesiones anteriores, la investigación psicológica puede proporcionar una idea de los impactos de la pérdida financiera en el comportamiento y la salud mental. Los hallazgos clave incluyen:
Los impactos en la salud mental pueden ser duraderos

Un análisis de los datos de salud mental del estudio nacional longitudinal Midlife en los Estados Unidos (MIDUS) encontró una tendencia general de la población a mejorar la salud mental después de la Gran Recesión en comparación con antes (Forbes y Krueger, Clinical Psychological Science , Vol. 7, No 5, 2019 ). Pero esta tendencia general disfrazó las desigualdades: aquellos que experimentaron dificultades personales durante la recesión, ya sea financiera, relacionada con la vivienda o laboral, mostraron un aumento en los ataques de pánico, preocupación excesiva, depresión y uso problemático de sustancias. Estos efectos sobre la salud mental persistieron en 2013, bien en la recuperación económica.
"La pandemia de COVID-19 está teniendo efectos rápidos en la economía, con indicios de que estamos entrando en otra recesión global", dice Miriam Forbes, PhD, investigadora senior en psicología en el Centro de Salud Emocional de la Universidad de Macquarie, quien autor de la investigación. “Muchas personas están perdiendo sus empleos, experimentando tensión financiera e inseguridad de vivienda en el clima actual. Nuestra investigación sugiere que todas estas experiencias aumentan el riesgo de disminuciones duraderas en la salud mental, lo que puede agravar y prolongar los costos económicos de una recesión a través de la pérdida de productividad y la utilización de servicios de salud ".

Esos impactos en la salud mental serán desiguales

Otra mirada a los datos de MIDUS que compararon a mediados de la década de 1990 con los años posteriores a la recesión de 2011 a 2014 reveló que la salud mental, como la salud física, disminuyó a lo largo de las líneas socioeconómicas (Goldman et al., PNAS , Vol. 155. No. 28, 2018 ) El estudio se centró en los blancos no latinos, un grupo de interés debido a la creciente tasa de suicidios, sobredosis de drogas y otras llamadas "muertes de desesperación".
El estudio encontró que los estadounidenses blancos en el percentil 75 o superior en el estado socioeconómico casi no mostraron disminuciones, e incluso algunas mejoras modestas, en las medidas de salud mental como la satisfacción con la vida, el bienestar, el afecto positivo y negativo y la depresión mayor. Cuanto más bajo es el nivel socioeconómico de una persona, más probable es una caída en la salud mental. Aquellos en el percentil 10, por ejemplo, vieron los mayores aumentos en el afecto negativo y las mayores disminuciones en el afecto positivo y la satisfacción con la vida, así como en el bienestar psicológico.

Las desigualdades en salud pueden profundizarse

En otra investigación que utiliza datos MIDUS, se demostró que la Gran Recesión amplía la brecha de salud entre los que tienen y los que no tienen. Al comparar a los adultos de los puntos temporales antes (1995 a 1996) y después (2011 a 2014) de la recesión, la psicóloga Carol Ryff, PhD, y sus colegas encontraron resultados más pobres en salud general, afecciones crónicas, índice de masa corporal, limitaciones funcionales y síntomas de salud física para la población en su conjunto, a pesar de las ganancias de toda la población en el logro educativo posterior a la recesión (Kirsch et al., American Psychologist , Vol. 74, No. 7, 2019 ).
Al igual que con la salud mental, los datos también mostraron que las dificultades de la Gran Recesión fueron soportadas desproporcionadamente por aquellos con un nivel educativo más bajo. "Estas grandes conmociones nacionales golpean con más fuerza al segmento desfavorecido de la sociedad", dijo Ryff.
El desempleo y el suicidio están vinculados, especialmente para los hombres.
Un estudio de suicidio a nivel poblacional en 54 países antes y después de la Gran Recesión descubrió que hubo 4,884 suicidios más en 2009 de lo que se hubiera esperado según las tendencias entre 2000 y 2007, antes de la crisis económica. (Alrededor de 800,000 personas mueren por suicidio cada año, según la Organización Mundial de la Salud). Los países europeos y norteamericanos y sudamericanos fueron los impulsores particulares de la tendencia, al igual que los hombres. En los 27 países europeos estudiados, la tasa de suicidios en los hombres aumentó un 4,2%, mientras que no hubo un aumento en las mujeres. En los 18 países de las Américas incluidos en el análisis, las tasas de suicidio para los hombres aumentaron en un 6.4%, en comparación con el 2.3% para las mujeres ( The British Medical Journal , Vol. 347, 2013 ).
El estudio encontró correlaciones entre el suicidio y el desempleo en los hombres, especialmente en países que tenían un desempleo relativamente bajo antes de la Gran Recesión.
"El aumento en el número de suicidios es solo una pequeña parte de la angustia emocional causada por la recesión económica", escribieron los autores, dirigidos por el epidemiólogo de la Universidad de Bristol, David Gunnell, en las conclusiones del artículo. "Los intentos de suicidio no fatales podrían ser 40

El propósito en la vida puede combatir las miserias financieras

Combatir los efectos sobre la salud mental de una crisis financiera inducida por una pandemia no es un desafío menor. Pero la literatura psicológica indica fuentes de resiliencia. Por ejemplo, el bienestar eudaimónico (que abarca el compromiso vital con la vida y el crecimiento personal) es un amortiguador protector contra los niveles elevados de inflamación entre aquellos con bajo nivel educativo, han encontrado Ryff y sus colegas ( Health Psychology , Vol. 29, No. 6 , 2010 ).
La crisis del coronavirus, paradójicamente, puede ser una oportunidad para encontrar nuevas fuentes de significado, dijo Ryff. "Será increíblemente importante seguir los perfiles de responsabilidad social a través de esta experiencia", dice Ryff."

Medinet, abril 2020